Acepta el papa Francisco la renuncia del obispo chileno Juan Barros

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Se va. El obispo de Osorno, Juan Barros, acusado por las víctimas de ser encubridor de Karadima, renunció.

Ahora los dos enviados viajarán también a Osorno, a unos 900 km al sur de Santiago, la diócesis que hasta el lunes lideraba Barros, sumida en una profunda división desde que Francisco lo nombró obispo en 2015 pese a las denuncias de encubrimiento que ya pesaban sobre él.

En reemplazo de Barros, el papa designó a Jorge Concha, quien se desempeñaba como obispo auxiliar de Santiago.

Y este lunes, el papa aceptó las renuncias de Barros y de los obispos de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, y de Puerto Montt, Cristián Caro Cordero, estos dos últimos mayores de 75 años. "No es lo único, pero es parte de un proceso, donde ya se están tomando medidas de corto plazo, vendrán luego las de mediano plazo y las de largo plazo", agregó. "Por lo tanto, no es descartable pensar que podrían venir nuevas medidas", aseguró el secretario del Episcopado.

A su regreso, tras una ola de críticas inédita, decidió abrir una investigación que terminó con la renuncia en bloque de todos los obispos chilenos.

Scicluna y Bertomeu se reunirán en ambas ciudades con víctimas de abusos para avanzar en la reparación en medio de la peor crisis en la historia de la Iglesia católica chilena.

La crisis de la Iglesia se aceleró tras el escándalo en torno al caso de Karadima, quien fue declarado culpable en una investigación del Vaticano en 2011 por abusar de niños en Santiago durante las décadas de 1970 y 1980. El cura, que ahora tiene 87 años y vive en un asilo de ancianos en Chile, siempre ha negado las acusaciones.

Han pasado seis meses desde que el papa Francisco viajó a Chile y descubrió que lo que le habían contado los obispos sobre los abusos a menores no era exactamente como creía.

Las víctimas acusaron a Barros de haber sido testigo de los abusos y no hacer nada para detenerlo. Tras leer en abril 2.300 páginas, que incluían 64 testimonios recogidos en Chile y Estados Unidos, el Sumo Pontífice finalmente reconoció que había cometido "errores graves" en su evaluación y habló de una "falta de información veraz y equilibrada".

El pontífice envió entonces una delegación en febrero para investigar la presunta complicidad de Barros y otros miembros de la Iglesia en los abusos de Karadima y tras conocer los informes elaborados por los expertos, invitó alVaticano a tres de las víctimas y a los obispos chilenos, que esperaban un pronunciamiento del papa sobre su renuncia.

Alrededor de las 7:30 horas de este martes aterrizó el avión que trajo a Chile a los enviados papales Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, quienes cumplirán una nueva misión, esta vez más enfocada en el caso del ex obispo de Osorno, Juan Barros. Otra de las víctimas de Karadima, José Andrés Murillo, dijo que "esto hay que llamarlo por su nombre: el Papa despidió a tres Obispos".