Bayer, dueño de Monsanto

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La operación de compra fue por 63 mil millones de dólares (unos 50 mil millones de euros) y se convirtió en la adquisición extranjera más grande jamás realizada por una empresa alemana.

La integración de Monsanto, cuyos productos conservarán su nombre, se producirá una vez que la también alemana BASF haya cerrado la adquisición de algunos negocios de Bayer, condición que puso el Departamento de Justicia estadounidense y para lo que se prevé unos dos meses.

De acuerdo con la información proporcionada, Liam Condon, miembro del Consejo de Dirección de Bayer, dirigirá la División Crop Science unificada cuando comience la integración.

"Alimentar a una creciente población mundial es un desafío a largo plazo al que queremos contribuir", anunció el martes el consejero delegado de Bayer, Werner Baumann, en el diario Handelsblatt.

"Bayer completó con éxito la adquisición de Monsanto el jueves".

Al lanzar la operación de compra, Bayer detalló su visión del planeta para 2050: un mundo con 10.000 millones de personas que alimentar y tierras cultivables limitadas y perturbadas por el calentamiento global. En 2017, Dow Chemical y DuPont se fusionaron y ChemChina compró Syngenta por u$s 43.000 millones. Sobre un mercado mundial de agroquímicos y semillas de US$104.000 millones, la nueva empresa tendrá el primer lugar con un 26 por ciento.

Lee: El grupo alemán Bayer anuncia que suprime la marca Monsanto.

"El modelo de desarrollo" que encarna el futuro grupo "está en las antípodas de la transición (.) hacia un modelo sostenible y respetuoso del medio ambiente", lamentó por su parte el eurodiputado socialista Eric Andrieu en Twitter.

Desde el futuro del Round Up (glifosato), un herbicida muy cuestionado en Europa, hasta el de los OGM, el porvenir del sector depende en gran medida de las futuras políticas medioambientales y de seguridad alimentaria.

"Los continentes en pleno auge son África y América Latina", mientras que Estados Unidos y Asia "siguen desarrollando su agricultura con preocupaciones medioambientales", y Europa se distingue por su hostilidad ante los OGM, resumía el lunes el presidente de Bayer Francia, Frank Garnier. Monsanto desaparece después de 117 años, pero por ahora tan solo de las cotizaciones de las Bolsas. Dependerá de los directivos de Bayer demostrar si nuevos avances tecnológicos y científicos pueden derrotarlos o si la codicia puede más.