Pareja acusada de sadismo y abuso a sus 10 hijos

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Fue entonces cuando descubrió las condiciones de "miseria e inseguridad" en la que vivían los niños, el menor de ellos de sólo cuatro meses. En ella, los infantes sufrían abusos como heridas con objetos punzantes, golpes, hematomas y diversas lesiones.

Horrorizada por las declaraciones de los menores, la vicegobernadora del distrito donde vivía la familia contó que la tortura fue llevada a cabo "con propósitos sádicos". La madre, Ina Rogers, de 31 años, enfrenta nueve cargos de abuso infantil.

El padre, aunque se declaró inocente, permanecerá detenido con una fianza fijada en USD 5 millones, y con la expectativa de ser acusado de nuevos cargos.

Sin embargo, la imagen con la que se encontró la policía al llegar al lugar, fue todo lo contrario.

"Los oficiales encontraron condiciones de vida inseguras e insalubres, como basura y comida en mal estado tirada por el suelo, heces de animales y humanos y gran cantidad de basura que dificultan la movilidad en la vivienda", detalló el teniente Greg Hurlbut. La madre, por su parte, fue arrestada por negligencia el mes pasado y puesta en libertad después tras pagar una fianza de 10.000 dólares.

El caos era habitual en todas los ambientes de la casa de Ina Rogers y Jonathan Allen (Rich Pedroncelli / AP). Ella dijo, "Siento que me juzgan por haber tenido tantos hijos y dejarlos solo en el hogar".

Rogers informó a la Policía que estaba asombrada de que los cargos más graves hayan sido imputados a su esposo, ya que él no era el responsable de la disciplina de la familia, recalcando, "No hay huesos rotos, no hay cicatrices importantes, nada". "Mis niños se golpean, se hacen moratones y aruñazos porque son niños, eso es todo", insistió.

En un intento desesperado por convencer a los medios y desligarse de las acusaciones, Rogers dio una conferencia en la puerta de la vivienda y les ofreció a los periodistas un recorrido.

La madre de los diez infantes manifestó que los niños dormían en una habitación porque estaban cerca; los catres fueron almacenados en un armario del dormitorio. El resto de los cuartos los usaban como salón de juego, dormitorio y una sala de meditación.

Según Rogers, fue ella quien llamó cuando su hijo mayor, de 12 años, no volvió a casa. En tanto, las víctimas fueron trasladadas a un albergue infantil. Los padres saludaban al salir de la entrada, pero nunca vio a los niños en el patio ni los escuchó tocar en el patio trasero. Pero no sé cómo puedes callarte cuando tienes 10 niños.