Bruno Rodríguez Parrilla inicia gira por Europa

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Al finalizar la cita, que estuvo presidida por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ambas partes suscribieron el pacto por un valor de 18 millones de euros, destinados a apoyar el desarrollo de las energías renovables.

La reunión de este martes ha sido la primera enmarcada en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) firmado por ambas partes en diciembre de 2016 -en vigor provisionalmente desde noviembre de 2017-, un encuentro que Mogherini calificó como un "paso histórico y positivo" que ha permitido "mover" las relaciones entre ambas partes "a un nivel completamente distinto".

La UE, que también enfrenta las aleas diplomáticas de Trump en la cuestión del acuerdo nuclear iraní, opta por mantener su estrategia de diálogo con las autoridades como "la mejor manera de acompañar las transformaciones en Cuba", dijo a la AFP un alto funcionario europeo.

"Hay cambios simbólicos. Por primera vez, tenemos un presidente que no participó en la revolución, que no es un militar", pero "se necesita tiempo para medir el impacto que esto tendrá en la línea política del país", precisó esta fuente, que pidió el anonimato.

Por su parte, Rodríguez denunció que el bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba "continúa representando el principal obstáculo para el desarrollo pleno de los vínculos económicos y comerciales entre la UE y Cuba".

El bloque europeo también prevé financiar a partir de finales de año un programa de apoyo a la seguridad alimentaria resistente al clima y sostenible en Cuba, con 19,65 millones de euros (23,5 millones de dólares).

La isla trabaja actualmente para actualizar su modelo económico de corte soviético, un plan que contempla una mayor apertura a inversiones extranjeras y a la promoción de negocios privados.

Rodríguez destacó el constructivo papel de Bélgica en la Unión Europea a favor del avance de las relaciones con nuestro país.

Los capítulos tratan de la no proliferación de armas de destrucción masiva, el tráfico de armas convencionales, la cooperación en la agenda 2030 de sostenibilidad, los derechos humanos y las medidas coercitivas unilaterales.

Uno de los temas más espinosos de las negociaciones para conseguir un acuerdo fue el de los derechos humanos, en el que el Gobierno cubano manifestó reiteradamente que tiene un enfoque diferente respecto al europeo.