Hombre de 104 años, listo para su eutanasia en Suiza

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"Estoy feliz de tener la posibilidad mañana de terminar esto, y aprecio la ayuda de la profesión médica de aquí que lo hace posible", añadió.

David Goodall no tiene una enfermedad terminal, pero dice que su calidad de vida se ha deteriorado significativamente en los últimos años y está listo para morir. Y así lo era en toda Australia hasta que el año pasado el estado de Victoria legalizó el suicidio asistido. Pero esta legislación, que tendrá efecto en Junio de 2019, solo se aplicará a enfermos terminales en sus cabales que tengan una expectativa de vida de al menos seis meses. "No es particularmente triste". "Lo triste es que me lo impidan".

"Una muerte pacífica y con dignidad es un derecho para quien así lo deseé".

"Las personas mayores deberían tener el derecho de decidir esto por sí mismas", declaró en la víspera de su planeado suicidio, para el que contará con la asistencia de personal de la organización Exit International. El pasado miércoles en la noche subió a un avión en Perth, en la costa oeste de Australia, rodeado de amigos y familiares dándole un último adiós, según dijeron defensores de la eutanasia.

Goodall nació en Londres en 1914 y se mudó a Australia en 1948, donde trabajó en Universidad de Melbourne. En el 2016 llegó a los titulares cuando la universidad le pidió que abandonara su puesto por su propia salud. El centro dio marcha atrás a su decisión ante la indignación que provocó entre la comunidad internacional.

Goodall dijo a ABC que apreciaba el interés del público y esperaba que su caso suscitara un debate sobre el suicidio asistido.

Cuando se le preguntó si eligió alguna música para escuchar en sus últimos momentos, Goodall dijo que no había pensado en eso.

"Pero si debo escoger algo, pienso que podría ser el movimiento final de la Novena sinfonía de Beethoven", añadió, y luego cantó un verso de la "Oda a la Alegría", en alemán, recibiendo aplausos.

Cuestionado sobre si tiene alguna duda de su decisión, el anciano respondió con un contundente "no".

"Hubiera preferido que esto (terminara) en Australia y lamento mucho que Australia esté detrás de Suiza" en lo que respecta a leyes sobre el derecho a morir", afirmó.

Muchas de las fundaciones piden al paciente tomar sodio fentobarbital, sedativo muy eficaz que en fuertes dosis suficientes detiene el funcionamiento del corazón.

Pero como la sustancia es alcalina y arde un cuando se ingiere, Eternal Spirit optó por una infusión intravenosa. Este se realizó mediante la inyección de Nembutal, un barbitúrico.

Goodall dijo que espera que su muerte ocurra a medianoche del jueves.