Fallece el ex presidente de Guatemala, Álvaro Arzú

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"Nos dio una gran lección de amor, valor y determinación", destacó Arzú Escobar sobre su padre a quien le reconoció que "sacrificó su vida en esa lucha" y pronunció: "Papi, te prometo que vamos a continuar la lucha y la vamos a ganar, porque, como él decía y repetía, Guatemala vale la pena".

La ex primera dama, Patricia de Arzú, y el hijo del exmandatario, Álvaro Arzú Escobar, titular del Congreso, entre otros familiares, estuvieron cerca del féretro, cubierto con una bandera nacional.

Arzú fue presidente de la República de Guatemala en el período de 1996 a 2000.

Parafraseando los versos de Antonio Machado en el poema "Caminante no hay camino", Morales dijo que Arzú Irigoyen fue un "amigo caminante" que dejó "huellas profundas de riqueza" en toda Guatemala, con éxitos indiscutibles como la culminación del "milagro de la firma de la paz".

Fiel a su carácter, Arzú declaró una guerra sin cuartel a Iván Velázquez, a quien se refería como "el colombiano" y lanzó una frase lapidaria: "Firmé la paz, pero también puedo hacer la guerra", espetó ante sus incondicionales en un mitin convocado de urgencia entre los empleados del ayuntamiento frente al palacio municipal. Según declaró en calidad de testigo la expareja sentimental del guardia y capitán del Ejército, Byron Lima Oliva, éste habría llegado a la escena del crimen de Gerardi a limpiar los rastros por orden del propio presidente Arzú.

La tarde del 29 de diciembre de 1996, el patio, balcones y pasillos del Palacio Nacional fueron atestados por ciudadanos guatemaltecos, funcionarios, diplomáticos, jefes de organismos internacionales y representantes de gobiernos que siguieron el acto de la firma de la paz entre el gobierno de Arzú y la URNG. Un crimen material que hasta ahora no ha sido esclarecido.

Por la muerte del expresidente, recordado por Jimmy Morales como un hombre con un carácter "combativo y sincero", el Gobierno de Guatemala decretó tres días de luto oficial tras la pérdida de una persona a la que el ministro de Cultura y Deportes, José Luis Chea, describió como el "político más exitoso y reconocido" del país. Arzú ya había gobernado la capital entre 1986 y 1990.

La fiscalía guatemalteca lo tenía desde hace meses en la mira y le acusaba de corrupción y financiamiento electoral ilícito en los comicios de 2015.