Colombia examina imágenes de supuestos cuerpos de periodistas ecuatorianos

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"Estamos de luto, pero no vamos a dejarnos amedrentar, hoy más que nunca pido al país la unidad por la paz", puntualizó el presidente ecuatoriano, y añadió que unirá esfuerzos con la Cruz Roja Internacional y la Iglesia católica para encontrar y repatriar los cuerpos de los integrantes de El Comercio.

"Estamos sufriendo las consecuencias del conflicto en nuestro vecino país", afirmó el mandatario y aseguró que se reanudaron "las operaciones militares en la zona fronteriza" a modo de represalia.

Los dos periodistas y un conductor de El Comercio de Ecuador fueron tomados como rehenes hace nueve días mientras investigaban un aumento de la violencia alimentada por las drogas a lo largo de la frontera norte de Ecuador que había llevado a varios ataques mortales contra objetivos militares.

Moreno anunció que conjuntamente con Colombia se comenzará una ofensiva en la frontera con el objetivo de desarticular los grupos armados ilegales que tienen presencia en la región.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), expresó su dolor por el asesinato de tres periodistas del diario El Comercio, de Quito, perpetrado luego de ser secuestrados el 26 de marzo en la frontera por un grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Desde que ocurrió el secuestro, los Gobiernos de Colombia y Ecuador han intercambiado información y organizado labores de búsqueda en forma coordinada, pero no han dado con el paradero de los comunicadores.

Lugar de los hechos.

El Frente Oliver Sinisterra había reportado el miércoles en un comunicado la muerte de los periodistas y el jueves hizo llegar a un canal de televisión en Bogotá fotografías de los cuerpos baleados, pero las autoridades de Colombia y Ecuador no confirmaron de inmediato la autenticidad de las pruebas.

Las autoridades aún deben confirmar la veracidad de la declaración que fue publicada por los medios colombianos.

En cualquier caso, Ecuador vive con consternación las secuelas de un conflicto armado ajeno, que escapan a su control y de cuyo final definitivo no hay, por ahora, ninguna garantía.

Se trata del periodista Javier Ortega (36 años), el fotógrafo Paul Rivas (45 años) y el conductor Efraín Segarra (60 años).