La verdad sobre el esqueleto "alienígena" de Atacama

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Su hallazgo en 2003 generó una enorme intriga internacional: un pequeñísimo esqueleto momificado con una cabeza "alienígena" metido en una bolsa de cuero descubierto detrás de una iglesia, en el desierto chileno de Atacama.

Una década después se descartó la idea de que se tratara de un extraterrestre, pero fue hasta este 22 de marzo que un grupo de investigadores dio a conocer la verdad. Finalmente, este jueves los científicos que investigaron el caso anunciaron sus conclusiones, destacando que "Ata", el nombre dado a los pequeños restos, fue una niña nacida con extranísimas mutaciones genéticas, una penosa mezcla de enanismo, malformaciones y envejecimiento prematuro.

Según explicaron ahora los científicos en la publicación especializada Genome Research, este desgaste en los huesos era probablemente una consecuencia de sus malformaciones, no un reflejo de su edad real.

"Ahora sabemos que es una niña", dijo Garry Nolan, el autor principal del estudio y profesor de microbiología e inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

Tampoco es el esqueleto antiguo, como algunos habían hipotetizado. Tras las investigaciones pertinentes, los resultados demuestran que los restos pertenecen al cadáver de una niña que falleció "probablemente" no hace más de 40 años. También vía ADN extraído de su médula ósea, se pudo hacer un trazado de su genoma completo, determinado que "era originaria de América del Sur", ubicándola incluso con precisión: procedería de la región andina habitada por los indígenas chilotes chilenos.

Las pruebas revelaron varias mutaciones en siete genes que, combinadas, crearon las deformidades óseas y músculoesqueléticas, como la escoliosis y la displasia esquelética, mejor conocida como enanismo. Por un lado, los exámenes de ADN indican que el tamaño de sus huesos y otras anomalías son resultado de mutaciones genéticas.

La forma en que la niña llegó a tener estos defectos genéticos sigue siendo un misterio, pero los investigadores sugirieron que la contaminación de una mina cercana podría ser la responsable.

Ata solo tiene 10 pares de costillas, en vez de 1 2, una característica que nunca se había visto en humanos. "Si bien solo podemos especular sobre la causa de las múltiples mutaciones en el genoma de Ata, el espécimen fue encontrado en La Noria, uno de los muchos pueblos mineros de nitrato del desierto de Atacama abandonados, lo que sugiere como posible factor la exposición prenatal al nitrato, que daña el ADN", señaló el estudio.

Por el momento, sin embargo, Nolan exhortó a que el esqueleto, ahora propiedad de un coleccionista español de arqueología, regrese a Chile.

"Tal vez haya una manera de acelerar el crecimiento óseo en personas que lo necesitan, personas que tienen malas interrupciones", dijo. Es más, es una humana, y un equipo de investigadores están conociendo más sobre sus secretos genéticos. "Creo que debería devolverse al país de origen y enterrarse de acuerdo con las costumbres de la población local", cerró el científico.