Por ataque a exespía, respaldan a Reino Unidos frente a Rusia

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Servicios médicos británicos han examinado a 38 personas en Salisbury, Inglaterra, que podrían haber quedado expuestas al agente nervioso de naturaleza militar que envenenó al exespía doble ruso Sergei Skripal y su hija, informó este martes el jefe de la Policía Antiterrorista Británica, Neil Basu.

Continúa la tensión entre Rusia y Reino Unido debido al envenenamiento de un ex espía ruso y su hija, quienes aún se encuentran internados en estado crítico.

"Los dos líderes acordaron la necesidad de consecuencias", agregó la nota, "para aquellos que usan estas atroces armas en flagrante violación de las normas internacionales".

Con base en eso, así como al historial de "asesinatos patrocinados" por Moscú y "la visión de Rusia sobre algunos desertores como blancos legítimos de asesinatos", Londres ha concluido que "es altamente probable" que el Kremlin esté detrás del ataque.

En respuesta a varias intervenciones realizadas en el Parlamento británico este lunes sobre los ataques cibernéticos planeados contra Rusia, un portavoz de la Embajada rusa en Londres afirmó que "estas declaraciones de varios diputados, así como de medios de comunicación que se refieren a sus fuentes en el Gobierno, acerca de una posible 'potencial ofensiva cibernética', causan una gran preocupación".

Se trata "de la primera vez que se usan gases nerviosos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial", añadió Johnson.

"El miércoles estudiaremos en detalle la respuesta del estado ruso", comentó May.

La sustancia utilizada en el ataque fue identificada por los expertos del laboratorio británico Porton Down como parte de los agentes nerviosos conocidos como Novichok.

"Es una auténtica tortura, es imposible de imaginar".

Fue una respuesta tildada de tibia por muchos y citada ahora como uno de los factores que explicarían que Rusia se hubiera animado a intentar de nuevo asesinar a un exagente, en este caso uno condenado por alta traición por vender secretos a Londres y canjeado con Occidente en 2010 a cambio de unos espías rusos detenidos en Estados Unidos.

El científico citó "dolores de cabeza, dificultad para pensar y (problemas de) coordinación", entre los efectos en la salud que puede provocar el agente nervioso a largo plazo.

- Expulsión de diplomáticos, un cibertaque.

Se da la circunstancia de que May era ministra de Interior cuando se produjo el asesinato en Londres de Alexander Litvinenko, en 2006, un crimen con una sustancia radioactiva (polonio-210) cometido con el consentimiento de Putin, según las conclusiones de la investigación oficial.