Experta: Acuerdo de Paz agudiza polarización en Colombia

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El resultado de las votaciones del 11 de marzo, para Álvaro Uribe, no se centró tanto en conseguir tantos votos para el Senado como lo hizo en las pasadas elecciones, sino para asegurar tener un respaldo como bancada: en una probable presidencia, en el Congreso y a título personal.

Aunque una vez más la abstención superó el 50%, las primeras legislativas que se celebraron con las FARC sin armas dejaron el terreno listo para la disputa para sustituir al presidente Juan Manuel Santos.

Pese a que su victoria no fue la paliza que auguraban las encuestas, su movimiento se convirtió en la principal fuerza en el Senado al igualar su representación actual de 19 curules.

Los exguerrilleros recibieron un sonoro castigo que se reflejó también en el sólido apoyo que recibieron las fuerzas de derecha que más critican y que incluso proponen endurecer el pacto de paz para que los responsables de delitos atroces cumplan un mínimo de cárcel. Marcó sus diferencias con el acuerdo de paz de 2016 y proyectó su candidatura presidencial.

Les siguen los izquierdistas Polo Democrático Alternativo (PDA) con 311.289 votos (4,97 por ciento) y la coalición Lista de la Decencia con 230.976 apoyos (3,69 por ciento).

El propio Uribe, uno de los principales detractores del proceso de paz, fue el senador con más votos, cerca de 866.000, convirtiéndose así en el más votado de la historia para ese cargo.

Más temprano, el Ejército de Liberación Nacional anunció la decisión oficial en un comunicado difundido en la revista 'Insurrección' en el que el grupo anunció que acudirán "al llamado del presidente Santos para reiniciar las conversaciones".

"La verdadera paz se construye con el triunfo del estado de derecho, no relativizando la justicia", dijo a sus seguidores tras conocer los resultados electorales.

El mandatario explicó que para esta decisión ha sido determinante la tregua que dio esa guerrilla durante las elecciones por lo que dio instrucciones al jefe del equipo negociador, Gustavo Bell, para que viaje a Quito y reactive la mesa de diálogo. Esto significa que ocuparán sólo las 10 bancas que les garantiza el acuerdo de paz.

Quien podría plantearle cierta resistencia en la carrera hacia el Palacio Nariño es el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, elegido también en la consulta hecha por una alianza de izquierda.

El político antioqueño y expresidente cuenta con un respaldo que sorprende por medio de su partido el Centro Democrático.