European Steel Association califica de absurdos los aranceles de EU

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"El diálogo es siempre la primera opción de la UE", dijo en la mañana la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, durante un acto del centro de reflexión estaounidense German Marshall Fund en Bruselas, para quien aumentar los aranceles "no es la forma correcta" de abordar la "preocupación sobre la sobrecapacidad en el sector del acero".

Malmström aseguró que la UE tardaría un máximo de 90 días en actuar tras la entrada en vigor de los aranceles estadounidenses.

Brasil informó que buscará una exención, pero advirtió que podría tomar medidas más contundentes para proteger su industria.

China pidió a Estados Unidos que retire "lo antes posible" esos nuevos aranceles, pues alertó de que tendrán un "grave impacto" sobre el comercio internacional.

Para el director del departamento de investigación del Ministerio chino de Comercio, Wang Hejun, la decisión atenta contra el orden comercial de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En Tokio, el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Taro Kono, calificó de "lamentables" esas medidas arancelarias y advirtió de que "puede afectar mucho la cooperación económica entre Japón y EEUU".

En el mismo tono se pronunció Corea del Sur, que lamentó la decisión de Trump, a quien anticipó que evalúa acudir a la OMC.

En un comunicado, Eurofer subrayó, además, que la imposición de aranceles del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio es "perjudicial y contraproducente tanto para Estados Unidos como para la UE".

"La Unión Europea, países maravillosos que tratan muy mal a Estados Unidos sobre el comercio, se quejan de los aranceles sobre acero y aluminio", escribió el mandatario estadunidense en su cuenta de Twitter.

Sólo el Gobierno canadiense aplaudió la decisión de Estados Unidos al excluir a su país, pero precisó que "hay más trabajo por hacer".

El otro socio comercial norteamericano, México, reiteró que la negociación del Tratado de Libre Comercio para América Norte (Tlcan) no debe estar sujeta a condicionamientos.

La medida de Trump generó malestar entre los aliados de Estados Unidos y emergieron miedos del inicio de una guerra comercial.

La combinación de estos factores, afirmaron, podría costar "decenas de miles de empleos" a la industria acerera europea y perjudicar también al empleo en Estados Unidos.