Se registra un brote de un virus mortal que no tiene cura

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La fiebre de Lassa no es una enfermedad reciente, pero el brote actual no tiene precedentes ya que se extiende más rápido que nunca.

Esta enfermedad mortal, mejor conocida como fiebre hemorrágica viral, afecta órganos como hígado, bazo y riñones, así como vasos sanguíneos del cuerpo. Los trabajadores de la salud están sobrecargados, y algunos se infectaron y murieron.

Pero es difícil de curar.

Aunque, la mayoría de las personas que contraen la fiebre solo muestran síntomas leves: fiebre, dolor de cabeza y debilidad general. También es posible que no tengan ninguno.

Por otro lado, las mujeres que contraen la enfermedad al final del embarazo enfrentan una probabilidad del 80% de perder a su hijo o morir ellas. Según la Organización Mundial de la Salud, "es una enfermedad hemorrágica aguda que se transmite a los humanos a través del contacto con alimentos o enseres domésticos contaminados por la excreta de roedores", concretamente de los pertenecientes a la especie Mastomys natalensis, que habitan en África Occidental, donde cada año se registran entre 300.000 y 500.000 casos.

Se cree que hasta el momento han muerto 90 personas, pero la cifra real podría ser mucho mayor debido a que es una enfermedad difícil de diagnosticar y sus síntomas se confunden con otras afecciones. El dispositivo "revolucionario" capaz de descifrar el ADN del parásito de la malaria.