Porristas de Kim Jong-un acaparan atención en inicio de los Juegos

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Fue la propia hermana del líder de norcoreana la encargada de trasmitirle oficialmente a Moon la propuesta de visitar Pyongyang para reunirse con el líder del Norte, una propuesta que fue tomada con cautela por Seúl.

Kim Yo Jong, hermana de Kim Jong Un, asistió este sábado al partido del equipo femenino coreano unificado de hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos, en Gangneung.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, fue invitado ayer por el líder norcoreano Kim Jong-un a realizar una visita a Pyongyang lo antes posible para sostener una reunión cumbre intercoreana, en la que podría ser la primera reunión entre los mandatarios de ambos países desde 2007, destacó la cadena CNN.

Moon no aceptó de inmediato la invitación, pidió más bien que se crearan "las buenas condiciones" y exhortó al Norte a buscar el diálogo con Washington.

Oralmente le transmitió también la invitación de Kim Jong Un de "visitar el Norte cuando más le convenga".

Aunque Moon se ha comprometido a apoyar la campaña de "máxima presión" de la Administración Trump hacia Pionyang, podría "no ser tan entusiasta" si EE.UU.va más lejos y amenaza a Corea del Norte con un ataque militar, señala el diario surcoreano.

Kim Yo-jong ha vivido un súbito ascenso a la cumbre del poder, que su hermano heredó del padre de ambos en 2011. Desde octubre integra el poderoso politburó del partido único en el poder en Corea del Norte. En este período Pyongyang efectuó tres ensayos nucleares, el último de ellos, y el más potente, en septiembre pasado.

Además, el vicepresidente subrayó que Washington "dejará en claro que nuestro Ejército, las Fuerzas de Autodefensa japonesas, nuestros aliados aquí en Corea del Sur, todos nuestros aliados en la región, están completamente preparados para defender a nuestras naciones".

Los analistas políticos apuntan a que el giro diplomático del gobierno del Norte con el de su vecino del sur tiene por objetivo intentar ablandar las sanciones internacionales y minar la relación entre Washington y Seúl.

Esto debido a que una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial por la declaración de rendición de Japón, del 15 de agosto de 1945, las fuerzas armadas de los Estados Unidos y las de la URSS llegaron a estacionarse respectivamente en la parte sureña y en la norteña de la península coreana que se había encontrado bajo el régimen del opresivo dominio japonés, tomando como su línea divisoria el paralelo 38, de modo que ésta se vio obligada a fragmentarse en la Corea del Sur y la Corea del Norte.

La reunión de la delegación de Corea del Norte con el presidente surcoreano Moon Jae In se dio a pesar de las advertencias de EEUU contra este acercamiento.