Texas ejecuta un hombre que mató a hijas

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En 2001 John David Battaglia asesinó a sus dos hijas, de 6 y 9 años, mientras hablaba por teléfono con su ex esposa.

Fue entonces cuando Battaglia las mató, con Pearle al otro lado del teléfono escuchando los disparos que acabaron con la vida de las pequeñas Mary Faith y Liberty.

Luego de que la Corte de Justicia de Texas le negara un último intento por suspender su sentencia a muerte, Battaglia se mostró sarcástico y tenebroso, sobretodo delante de su ex esposa, Mary Jean Pearle, y otros testigos de su ejecución.

Sin embargo este sujeto ignoró estas órdenes y días antes del crimen llamó a Jean Pearle, que lo denunció por amenazas, lo que suponía un quebranto de la libertad condicional y que podría terminar con su vuelta a prisión.

El Departamento de Justicia Criminal de Texas confirmó que el reo murió a las 9:40 de la noche, hora local, y que sus últimas palabras fueron: "No, bien, Hola Mary Jean (su exesposa)".

En una entrevista con el medio en 2014, el condenado dijo que tenía fotos de sus hijas en prisión y aseveró incluso: "No siento que las maté". "Te veré luego. Adiós", ya que su esposa estaba presente en la ejecución. "Nos vemos luego. Procedan, por favor". "Al cabo de unos minutos, abrió nuevamente los ojos y preguntó: "¿Estoy todavía vivo?".

Luego de 22 minutos, John Battaglia fue declarado muerto por el estado de Texas.

En la noche del asesinato, Pearle dejó a las niñas en el apartamento de su padre en Dallas para una visita semanal y fue a cenar. Desde allí llamó a su excompañera e hizo que su hija mayor le preguntara: "Mami, ¿por qué quieres que papi vaya a la cárcel?". "No, papá. No lo hagas", fueron las últimas palabras de la pequeña de nueve años. Faith recibió tres disparos, Liberty cinco.

Documentos judiciales citados por The Dallas Morning News señalan que Battaglia cree ser objeto de una conspiración del Ku Klux Klan, pederastas y abogados homosexuales y "está convencido que su juicio y condena fueron una farsa".

Battaglia es el segundo reo de Texas en recibir la pena capital esta semana y el tercero en lo que va de año. El hombre, quien tenía antecedentes de abuso doméstico, le había pegado a Pearle en la Navidad de 1999. Desde que el Tribunal Supremo reinstauró en EEUU la pena de muerte en 1976 han sido ejecutados 1.468 presos, 548 de ellos en Texas, más que en ningún otro estado. Un juez estatal y la corte de apelaciones describieron a Battaglia como sumamente inteligente, competente y no enfermo mentalmente y dijeron que él fingió enfermedad mental para evitar su ejecución, por ello le fue denegada la petición.