Incendiaron otras dos capillas católicas en Chile

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Los sucesos de los últimos días habían obligado a desplegar un fuerte contingente de seguridad en la zona, que se podía apreciar desde que el Papa aterrizó en el aeropuerto de Temuco.

"Küme tünngün ta niemün" (la paz esté con ustedes)", dijo en mapuche y se refirió con dureza sobre el conflicto con el pueblo originario.

"No a la violencia que destruye, en ninguna de sus dos formas", manifestó Francisco.

En el centro de su mensaje, Francisco advirtió que en el diálogo social "una de las principales tentaciones a enfrentar es confundir unidad con uniformidad", puesto que "la unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias".

"Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga que aportar y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores", expresó Francisco. Por eso decimos con fuerza: "Señor, haznos artesanos de unidad", los animó durante su segundo día de actividades en Chile, y antes de compartir un almuerzo junto a un grupo de pobladores locales, incluidos ocho mapuches. "Una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrando vidas humanas (...) No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque lo único que despierta es más violencia y división".

"Quiero detenerme y saludar de manera especial a los miembros del pueblo Mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes", continuó.

En este sentido, afirmó que "debemos estar atentos a la elaboración de bellos acuerdos, que nunca llegan a concretarse".

"Eso también es violencia, porque frustra la esperanza", agregó el pontífice que partió su discurso con un saludo en mapudungún: "Mari, mari".

"La unidad que nuestros pueblos necesitan reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos". "Esta tierra, si la miramos con ojos de turistas, nos dejará extasiados, pero luego seguiremos nuestro rumbo sin más; pero si nos acercamos a su suelo, lo escucharemos cantar: "Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar". Y luego recordó los años de la dictadura al asegurar que "celebramos la eucaristía y lo hacemos en este aeródromo de Maquehue, en el que tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos".