El papa Francisco condena hostilidad contra inmigrantes

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Una presencia internacional de fieles, sacerdotes y coros africanos, asiáticos, latinoamericanos, participaron de la Eucaristía.

Los inmigrantes deben "conocer y respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los aceptan", dijo el pontífice. También significa comprender sus miedos y sus preocupaciones de cara al futuro. "Incluso los recién llegados tienen miedos: temen la confrontación, el juicio, la discriminación, el fracaso".

Añadió que "no es fácil entrar en otra cultura, ponerse en los zapatos de gente que es tan diferente a nosotros, entender sus pensamientos y sus experiencias".

Francisco dijo que, ante esta dificultad, "a menudo renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos". "Las comunidades tienden a temer que los extranjeros van a perturbar el orden establecido, que se van a robar algo que los demás han pasado trabajo erigiendo". Estos temores son legítimos, basados en dudas que son totalmente comprensibles desde un punto de vista humano.

"Tener dudas y temores no es pecado", aseveró.

En la Misa que presidió a primera hora de la mañana en la Basílica vaticana, señaló que "el verdadero encuentro con el otro no se limita a la acogida sino que nos involucra a todos en las otras tres acciones que resalté en el Mensaje para esta Jornada: proteger, promover e integrar". El pecado es dejar que esos miedos determinen nuestras respuestas, condicionen nuestras elecciones, comprometan el respeto y la generosidad, alimenten el odio y el rechazo.

“De este encuentro con Jesús presente en los pobres, en los rechazados, en los refugiados, en los solicitantes de asilo, concluyó, nace la oración de hoy. "Su invitación 'Venid y veréis' se dirige hoy a todos nosotros, a las comunidades locales y a quienes acaban de llegar".