Empieza en Argentina la IV Conferencia Mundial contra el trabajo infantil

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Ante las 1.400 personas que colmaron esta mañana la sala del predio ferial de la Rural, donde se desarrolló el acto, el sindicalista británico señaló que si bien el trabajo infantil afecta hoy a 100 millones menos de chicos que hace cuatro años, "casi uno de cada 10" aún trabajan y "hubo una desaceleración significativa" en el ritmo descenso.

Al adoptar en 2015 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, la comunidad internacional se comprometió a eliminar todas las formas de trabajo infantil de aquí a 2025.

El organismo brindó asistencia técnica a la cartera laboral argentina para organizar esta cumbre.

"Las metas no pueden ser más claras ni tampoco la incómoda realidad de que si no hacemos más y mejor, no lo vamos a conseguir", dijo Ryder.

La Presidencia del país austral difundió imágenes del encuentro y detalló que en el mismo participaron los ministros argentinos de Trabajo, Jorge Triaca, y de Desarrollo Social, Carolina Stanley, así como el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis.

El activista reconocido en todo el mundo por haber rescatado en su país a más de 86.000 niños esclavos, indicó que también "se necesitan fuertes resoluciones y acciones concretas sobre el terreno para combatir el trabajo infantil" en toda su extensión, además de "la coordinación entre varias agencias".

Satyarthi recibió en 2014 el Premio Nobel de la Paz junto a la activista paquistaní Malala Yousafzai, defensora del derecho a la educación de las niñas en su país lo que la hizo víctima de un atentado a balazos de un grupo terrorista vinculado al Talibán.

El trabajo forzoso somete en todo el planeta a 25 millones de personas, entre las que se encuentran 5,7 millones de menores de edad. Cada uno de ellos ha tenido una vida dura y los están mirando. "Marchemos hacia adelante para que el trabajo infantil sea historia", convocó Satyarthi.

"Hay compromisos que los empresarios debemos reafirmar, el primero de los cuales es entender que no hay ninguna razón de ningún tipo que justifique que se continúe con prácticas de abuso de esta naturaleza", aseguró Funes Rioja.

"No podemos parar hasta que no haya un solo niño trabajando en lugar de estar jugando o estudiando", afirmó.