Mientras Rubí canta reggaetón, su abuela y tío viven en la pobreza

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Tiene 97 años y se nota cansada por la edad y el abandono, en su humilde casa construida con restos de ladrillos ubicada en la calle San Juan Bautista No. 404 'b', en Matehuala, San Luis Potosí. Uno de sus hijos, enfermo y también de la tercera edad, la cuida, la asea y recolecta PET para darle de comer a su madre.

No cabe duda de que la vida de Rubí Ibarra ha cambiado mucho en los últimos tiempos, pues después de que se celebró su fiesta de XV años se ha convertido en toda una celebridad, es cantante, sin embargo no todo lo que brilla es oro, pues el periódico Excélsior ha revelado que mientras ella disfruta de la fama, su abuela es pepenadora. El médico le recomendó a Felipe no acercarse a la lumbre, pero la necesidad de cocinar para su madre unas papas, unos fideos o unos frijoles lo obliga.

El tío de Rubí no siempre logra juntar recursos para alimentar a su mamá, su trabajo es recolectar material de reciclaje, con lo que logra obtener unos 50 pesos, a veces hasta 90, cuando bien le va.

El señor Felipe relató que cuando deja su casa para ir a trabajar, teme que algo le pase a su madre, porque no puede moverse. Su hermano, Crescencio Ibarra García, padre de Rubí, asegura no se ha parado por ahí.

El hermano de Crescencio dice que le pide a Dios que cuide de su progenitora, que es su único refugio, "la veo como si fuera mi hija pero dentro de la pobreza que nos agobia, aunque me encuentro enfermo, temo que Dios me llame primero y mi madre quede en el desamparo". "Nos enteramos por vecinos que en el mes de diciembre su nieta Rubí Ibarra cumplió quince años, no nos invitaron porque somos pobres", dijo. Básicamente, Rubí anda cantando reggaeton mientras su tío y abuela tratan de sobrevivir día con día.