Brasil: Lula ratificó su candidatura presidencial

Ajustar Comentario Impresión

El ex presidente insistió ayer en que la sentencia que lo declaró culpable de corrupción es "política" y producto de lo que califica como una "persecución" que atribuye a sus adversarios. En un país que acumula cinco años de exasperante crisis política, en el que el pueblo muestra cada vez más hartazgo con la clase dirigente, de izquierda a derecha, su mayor superviviente se puede consolar en que su caída al menos solo ha dividido al pueblo.

Luiz Inácio Lula da Silva, quien era considerado años atrás como un referente importante de la izquierda latinoamericana, será recordado por la historia del Brasil como el primer ex presidente condenado a prisión. Las encuestas lo ubican como máximo favorito para ganar las elecciones presidenciales de 2019.

Para el analista Beto Almeida, el ataque contra Lula da Silva es un absurdo jurídico porque no se han encontrado pruebas; es una manera de anular todo lo que hizo para que los brasileños pudieran comer diariamente y tener una vivienda.

"La única prueba que existe en ese proceso es la prueba de mi inocencia", resaltó Lula, en un intento por mostrarse como víctima.

El segundo es por acusaciones de lavado de dinero y tráfico de influencias en el gobierno de Dilma Rousseff por la compra de aviones de combate suecos Gripen por 5,000 millones de dólares. Según informó este último, se lo liga al ex mandatario con el polémico caso de Petrobras.

Lula fue condenado en primera instancia por un delito de corrupción pasiva, por presuntamente haber recibido un apartamento como forma de soborno por parte de la constructora OAS, una de las empresas implicadas en la trama corrupta de la petrolera semiestatal Petrobras. El próximo paso del trámite que puede llevar a la suspensión de Temer del cargo durante 180 días y a su eventual destitución será la aprobación de un parecer alternativo que niega la denuncia, el cual será enviado al pleno de la Cámara de Diputados.

"La suerte de Temer depende de lo que se vote en el Legislativo".

El mandatario se puso a juicio del pueblo brasilero. Sin embargo, el ex Presidente ya avisó que irá hasta donde haga falta y pidió a su formación, el Partido de los Trabajadores (PT) que le proclame "postulante a candidato" hasta que se defina su futuro. Y la gente no los quiere apoyar (por las diversas investigaciones en su contra).

Aquí, en nuestro país, plagado también de corrupción, todavía no surgieron ni jueces ni fiscales que tengan el coraje de animarse a investigar a nuestros pasados expresidentes y sus respectivas gavillas. "Esto implica también un desgaste de la confianza a las instituciones de la República, lo cual es muy preocupante", explica Mendonca.

"Brasil está viviendo de sismo en sismo político". Solo así se volverá a confiar en las instituciones y representantes que hoy se cuestionan. Un hecho que fue agravado por la corrupción y que debe ser solucionado combatiéndola.