Temer acusa al fiscal general de hacer política y presionar para destituirlo

Ajustar Comentario Impresión

El presidente encabezó una reunión con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente y aprovechó para dar rango de ley a los compromisos contraídos por Brasil con el Acuerdo de París.

Asimismo, el presidente brasileño también enfrenta un juicio en el Tribunal Superior Electoral, que fue retomado este martes, por supuestas irregularidades en la campaña de 2014, en la que participó con la destituida Dilma Rouseff.

Rocha Loures, hombre de confianza de Temer que ocupaba una banca de diputado como suplente de un ministro, perdió su fuero privilegiado esta semana, cuando el titular salió del gobierno y recuperó su escaño.

La defensa del mandatario sospecha que Janot pueda tener nuevas grabaciones comprometedoras contra Temer, las cuales podría divulgar en los próximos días.

Como ha hecho desde la apertura del proceso, Caetano descalificó las acusaciones y demandó la "nulidad" del juicio, una tesis que en caso de ser aceptada salvaría a Temer de la pérdida del mandato que heredó tras la destitución de Rousseff el año pasado.

Los siete magistrados que componen el TSE deben pronunciarse sobre las denuncias que sostienen que la campaña fue financiada con recursos no declarados de empresas como la constructora Odebrecht, una de las protagonistas de la trama de desvíos orquestada alrededor de la petrolera estatal Petrobras.

Si la corte electoral considera que hubo irregularidades en esa campaña, anularía la victoria en las urnas de la fórmula integrada por Rousseff y Temer, quien sería despojado entonces de su mandato.

Además, el tribunal agregó que el juicio se llevará a cabo en tres sesiones ordinarias este martes, miércoles y jueves por la tarde, a las que se sumarán dos sesiones extraordinarias el viernes y sábado las que fueron convocadas por el presidente del TSE, Gilmar Mendes.

Las otras son los pedidos pendientes de juicio político y una investigación autorizada por la Corte Suprema sobre denuncias de obstrucción de la justicia y de corrupción pasiva.

El mes pasado surgió una grabación en la que parece escucharse a Temer cuando apoya que se pague dinero para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, que también era su aliado.

Desapercibido por mucho tiempo a la sombra del gigantesco escándalo de corrupción que golpea a Brasil desde hace algunos años, el proceso contra Temer y la ex presidenta Dilma Rousseff, formalmente por presuntos delitos de financiación electoral, cobró relevancia ahora como posible salida a la crisis política en torno a Temer.