Regresa la 'mano dura' de EU — Trump y Cuba

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El bloqueo es una pieza de la Guerra Fría. Cabe recordar que Trump anunció las medidas de congelamiento contra el país al mando de Raún Castro en un barrio predominantemente cubano de Miami.

Rodeado de exiliados cubanoamericanos de línea dura, algunos de los cuales tienen antecedentes por acciones violentas contra Cuba o salieron del país tras el triunfo de la revolución en 1959 por estar vinculados con la represión de la dictadura de Fulgencio Batista, el presidente Trump dio a conocer el pasado viernes un paquete de medidas que retrocede en el deshielo iniciado por su predecesor.

Trump justificó la decisión al señalar que las decisiones de su antecesor, Barack Obama, "no favorecen al pueblo cubano, sino que enriquecen al régimen".

Según la OFAC, los cambios específicos en la política estadounidense hacia la isla se implementarán a través de enmiendas a sus Normas de Control de Activos Cubanos, que se emitirán "en los próximos meses".

Donald Trump se rodeó ayer de anticastristas en Little Havana, el histórico barrio del exilio cubano en Miami, y se subió al estrado en un teatro que lleva por nombre el de un líder de la Brigada 2506, la que encabezó la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1961 que quería derrocar a Fidel Castro.

Por ello, advirtió de que, "como en el pasado", esas medidas "no cumplirán los objetivos que se proclaman, sino lo contrario". "Esto perjudica al empresario estadounidense. Perderán ingresos y perderán empleo", enumeró.

Con todo, el ministro reconoció que las restricciones anunciadas por Trump también causarán daños económicos a Cuba, tanto a las empresas estatales como a las cooperativas y a los trabajadores por cuenta propia y privados.

Por eso, cuestionó la contradicción de que Trump quiera imponer el capitalismo en Cuba y, al mismo tiempo, prohíba los negocios y los viajes a la isla.

Rodríguez insistió varias veces en la disposición de su Gobierno a negociar con Estados Unidos los asuntos bilaterales que afectan a los dos países, pero siempre sobre el principio de la "absoluta igualdad soberana" y del "completo respeto" a la soberanía de Cuba.

También indicó que los cambios que se necesiten en la isla "los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano". "No pediremos a nadie opinión ni permiso", sostuvo Rodríguez.

El cese del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, exigido por vigésimo quinto año consecutivo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y aprobado de forma abrumadora por 191 votos a favor y 2 abstenciones ( EEUU e Israel), reafirma la libertad de comercio y navegación ante un bloqueo anacrónico instaurado por Kennedy en 1.962 y que habría supuesto para la Isla unas pérdidas directas e indirectas estimadas en 110.000 millones $ según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y más de un Billón $ según el Gobierno cubano.

"Nosotros tendremos toda la paciencia, la resistencia, la decisión para esperar a que ese momento llegue y, sobre todo, a trabajar activamente para que eso ocurra", prometió.