EEUU: Embajada en Cuba difunde texto explicativo sobre las medidas de Trump

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El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció ayer la "cancelación" de la política de Barack Obama hacia Cuba y se mostró dispuesto a negociar "un acuerdo mejor" con la isla, pero solo si hay avances "concretos" para la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "prisioneros políticos".

"Trump, fiel a su estilo de magnate, posiblemente pondrá más énfasis en los beneficios económicos cuando desarrolle las relaciones entre Estados Unidos y la región, pero no prescindirá de usar las habituales cartas de democracia y derechos humanos para presionar a los gobiernos de izquierda", manifestó.

En La Habana, las nuevas disposiciones de Trump fueron contestadas en un sobrio comunicado por parte del gobierno, que rechazó la "retórica hostil" del mandatario estadounidense y reiteró su interés de un "diálogo respetuoso".

Señala además que Cuba con sus modestos recursos ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado. De acuerdo con una encuesta realizada por Engage Cuba, el 64 % de los votantes republicanos apoyan mantener los cambios que efectuó Obama, pero el 55 % de los congresistas republicanos apoyan mantener el embargo.

"Haremos cumplir el embargo", dijo el presidente durante su discurso. "No seguiremos callados ante la opresión comunista", dijo Trump a una animada multitud en el barrio cubano-americano Little Havana en Miami, que incluía al senador republicano Marco Rubio, quien ayudó a elaborar las nuevas restricciones sobre Cuba y habló un momento en español antes del discurso de Trump.

La nueva modalidad no modifica las políticas migratorias impuestas por Obama que niegan a los cubanos que llegan a territorio firme o marítimo, el asilo político inmediato en los Estados Unidos.

Analistas consultados por El Espectador explican que no se trata de la reversión del histórico acercamiento promovido por Obama sino de una revisión y el endurecimiento de algunas políticas que se comenzaron a implementar en La Habana.

En opinión de Wei Hongxia, investigadora del Instituto de Estudios Estadounidenses de la Academia China de Ciencias Sociales, Trump estuvo en Miami para cumplir con sus compromisos electorales de adoptar una postura más dura hacia Cuba, lo cual es una acción explícita de enfriar el entusiamo de Obama en busca de una normalización de las relaciones con la isla. Pero esa verborrea tiene sus límites en la práctica, como explican expertos a este diario: anunció que la Embajada de La Habana sigue abierta, no se prohíben los vuelos comerciales ni los cruceros y tampoco se restituye la política de pies secos, pies mojados que permitía a los cubanos entrar sin visa en EE. UU.

El jefe de la diplomacia de la nación caribeña estimó que esa política anunciada por Trump es absolutamente insostenible en el tiempo.

Algunos exiliados dijeron el viernes que veían con buenos ojos que se restrinja el comercio con entidades vinculadas al ejército cubano, y que se restauren las reglas para los viajes de estadounidenses a la isla. Según las autoridades de la isla, en el 2016 la cifra de visitantes estadounidenses aumentó el 74 por ciento con respecto al 2015.