Cuba rechaza política de Trump pero sigue abierta a un diálogo respetuoso

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"Es por eso que estoy anunciando nueva política", dijo Trump en un teatro en Miami relacionado con el exilio cubano, cumpliendo una promesa que hizo durante la campaña presidencial del año pasado para revertir el reencuentro diplomático con la isla.

"La nueva línea que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha proclamado hacia Cuba nos devuelve a la ya olvidada retórica de la Guerra Fría que caracterizó la actitud de EE.UU. hacia Cuba a lo largo de décadas", señaló la Cancillería rusa.

Trump se mostró dispuesto a negociar "un acuerdo mejor" con la isla, pero solo si hay avances "concretos" para la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "prisioneros políticos".

"El Gobierno de Estados Unidos recurre de nuevo a métodos coercitivos del pasado al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo", indicaron en un comunicado las autoridades cubanas, si bien señalaron que Cuba reitera su voluntad de continuar con el diálogo.

Otros cambios anunciados por la Casa Blanca incluyen la prohibición de los viajes individuales para hacer contactos con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people travel", y la posibilidad de auditoría a todos los estadounidenses que visiten Cuba para comprobar que no violan las sanciones de Estados Unidos.

"Asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible", recalca el texto, que asegura que los cambios que experimenta el país para "actualizar" el modelo económico los "seguirá decidiendo soberanamente" el pueblo cubano.

No obstante, las embajadas en Washington y en La Habana permanecerán abiertas, aunque el mandatario estadunidense no nombrará a un embajador.

Por su parte, la organización de solidaridad Cuba Sí France también emitió un comunicado en el cual expresó su condena a "la decisión desastrosa y criminal" de Trump.

Cabe destacar que en estos últimos cinco meses, cerca de 250 mil estadounidenses fueron a La Habana, con un flujo que nunca antes se habían hecho; sin embargo, Trump declaró que esos viajes serán revisados de una forma más estricta, para asegurarse de que no haya viajes turísticos.

También denuncia las nuevas medidas de "endurecimiento del bloqueo", en referencia a la política de embargo económico, comercial y financiero que aplica Washington a la isla desde febrero de 1962, y afirma que están destinadas a "fracasar".

En relación a los derechos humanos, utilizados por EE.UU. como argumento para atacar a Cuba, el gobierno de la isla rechazó la "manipulación con fines políticos" y el "doble rasero" en el tratamiento de ese tema y asegura que el pueblo del país caribeño "disfruta de derechos y libertades fundamentales", y exhibe "logros de los que se siente "orgulloso", que son una "quimera" para muchos países del mundo, incluidos los Estados Unidos".