Asciende a 30 el número de muertos por incendio en Londres

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El incendio en la Torre Grenfell, en la localidad londinense de Kensington, ha incentivado una ola de generosidad, pero también ha despertado mucha ira contra las autoridades en momentos en que el imponente edificio carbonizado se convirtió en símbolo de una sociedad muy dividida.

El joven de 23 años Mohammed Alhajali esperó ser rescatado por horas, pero la ferocidad de las llamas que abrasaron la Torre Grenfell, en Londres, impidieron a los bomberos salvarlo.

La cifra incluye a las 30 personas ya declaradas oficialmente fallecidas durante el siniestro que prácticamente carbonizó el edificio.

La primera ministra, que está en una posición frágil tras perder la mayoría absoluta en las elecciones del 8 de junio, anunció hoy que se destinarán 5 millones de libras (5,7 millones de euros) a facilitar ayuda de emergencia a las víctimas del incendio.

Como respuesta a las protestas, el ayuntamiento de Kensington y Chelsea emitió un comunicado por la noche.

Los residentes llevaban años quejándose de las pobres condiciones de mantenimiento del bloque, construido en 1974 pero reformado en 2016 con un revestimiento exterior que, según el diario The Guardian, era la opción más barata e "inflamable".

La Policía británica informó este sábado que asume que 58 personas desaparecidas por el incendio del miércoles en una torre residencial del oeste de Londres están muertas.

Según el comandante de la policía Stuart Cundy, las labores de recuperación de cadáveres demorarán días debido a que el edificio afectado "se halla en un estado peligroso". Un total de 16 cuerpos, de los 30 localizados en la torre de 120 apartamentos, han podido ser recuperado de la torre calcinada y han sido trasladados a la morgue de Westminster.

"Unidos en la tristeza, estamos igualmente determinados, sin temor ni favor, a apoyar a los que reconstruyen sus vidas tan horriblemente tocadas por la herida o la pérdida", agregó.