'No renunciaré', dice el presidente de Brasil, Michel Temer

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La renuncia de Temer es exigida por toda la oposición y varios sectores del oficialismo.

De acuerdo con la Constitución brasileña, un presidente en ejercicio sólo puede ser investigado por actos cometidos durante su mandato y con autorización del poder Judicial.

El presidente de Brasil, Michel Temer, dijo hoy que no renunciará, pero su supervivencia en el cargo frente al terremoto político provocado por escuchas autorizadas por la corte suprema sobre corrupción está amenazada por siete pedidos de juicio político, el quiebre de su base de apoyo en el Congreso y manifestaciones que claman por elecciones anticipadas.

El aval para autorizar a Temer se produce después de que el diario O Globo aireara la existencia de una grabación en la que Temer supuestamente avaló la compra del silencio a Eduardo Cunha, impulsor del juicio político que destituyó a Dilma Rousseff.

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil hizo pública una grabación secreta en la que el presidente al parecer negociaba sobornos para comprar el silencio de un expresidente de la Cámara de Diputados encarcelado por investigaciones de corrupción en Petrobras.

Agregó también que esta semana su gobierno vivió su mejor y su peor momento, y aludió a la caída de la inflación, el tímido crecimiento económico registrado, y la creación de unos 60 mil empleos, hechos que en su opinión "crearon la esperanza de días mejores".

-"Todo", responde Temer, siempre según el diario O Globo, que no precisó cómo obtuvo la grabación.

"No renunciaré y exijo una esclarecimiento pleno de todo", señaló Temer en un mensaje a la nación realizado desde el Palacio de Gobierno. En ningún momento compré el silencio de nadie.

El ahora legislador apartado fue con anterioridad jefe de relaciones institucionales de la vicepresidencia de la República, cuando Temer se desempeñaba en ese cargo.

Temer asumió la primera magistratura después de un controvertido "impeachment" contra la mandataria electa, Dilma Rousseff, quien calificó la jugada como un "golpe de Estado".

La influencia de Batista y su compañía -mayor donante en las elecciones de 2014 con más de 130 millones de dólares- llegaría a un nivel en que el empresario habría sido alertado por el propio Temer, en marzo, de la inminente reducción de las tasas de interés bancario antes que el Banco Central la ejecutara, según las revelaciones.