Brasil: Miles de manifestantes salen a las calles exigiendo renuncia de Temer

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El empresario le cuenta que le estuvo pagando al encarcelado ex diputado Eduardo Cunha, un ex aliado de Temer condenado a 15 años de prisión por el caso "Lava Jato", para que éste no revele en la cárcel detalles sobre la corrupción política en el país.

Solo ha pasado un año desde que salieron a la luz las grabaciones del escudero del PMDB (el partido de Temer) Sergio Machado, que implican en la gigantesca trama de corrupción a numerosos políticos, entre ellos Temer, y los brasileños empiezan a pedir elecciones directas, algo cada vez más cerca en el horizonte.

En medio del derrumbe de la Bolsa de Valores de Sao Paulo, la depreciación del real de casi un 8% ante el dólar y manifestaciones que se realizaban esta noche para pedir "elecciones ya", Temer resolvió permanecer en el cargo y enfrentar las acusaciones de que avaló el pago de sobornos, algo por lo cual fue grabado por un empresario colaborador de la justicia.

Temer, con una popularidad bajo mínimos, aseguró que nunca autorizó el pago de sobornos ni compró "el silencio de nadie" y reivindicó "el optimismo" generado por su gestión, que pretende sacar a Brasil de la peor recesión de su historia mediante recetas de austeridad.

Freire fue anunciado a mediados de noviembre pasado como nuevo ministro de Cultura, en sustitución de Marcelo Calero, quien dejó la cartera tras denunciar haber recibido presiones para aprobar un plan urbanístico.

En fuentes políticas se afirma que al menos otros siete de los 28 ministros de Temer pudieran renunciar en los próximos días, lo que reduciría sensiblemente la base parlamentaria en que se respalda el mandatario para llevar adelante sus polémicas y liberales reformas estructurales.

"Si empujamos, Temer cae", gritaban miles de manifestantes en la avenida Río Branco de Río de Janeiro, en la marcha más multitudinaria registrada contra el Gobierno en el último año, con decenas de miles de personas en las calles del centro de la ciudad.

El primero, lo atribuyó a "la caída de los indicadores de la inflación, los números del retorno del crecimiento y la generación de empleo". Señaló, además, que las pruebas presentadas en su contra son "clandestinas" y exigió que el Supremo Tribunal Federal apure las investigaciones al respecto. Así, el presidente podría ser sometido al "impeachment", el mismo mecanismo que destituyó a Dilma Rousseff. El dinero habría sido entregado a un primo del político en una cena que fue filmada de incógnito por agentes de la Policía Federal.

También un fiscal que traficaba información pública al frigorifico JBS fue detenido.

Tras las revelaciones, la oposición de izquierda pide la renuncia de Temer y la convocatoria a elecciones presidenciales, pero la Constitución brasileña no permite actualmente esa posibilidad. El escenario frágil de la dinámica de la crisis brasileña, que se reproduce como un juego de muñecas rusas, continúa impredecible, sobre todo porque ahora la Operación Lava Jato no ofrece apenas delaciones, sino también micrófonos ocultos.